White Collar Boxing, el boxeo que causa furor entre los ejecutivos

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Liarse a puñetazos para liberar tensión tras una dura jornada de trabaja. Puede sonar macarra y hasta violento, pero es el último furor entre los ejecutivos y empresarios de las ciudades más cosmopolitas del mundo, que no dudan en quitarse el traje y enfundarse los guantes de boxeo para combatir con un adversario.

Se trata del White Collar Boxing, una modalidad pugilística practicada por abogados, ejecutivos y directivos de ciudades como Nueva York o Londres. Y también de Madrid, si bien es cierto que esto del White Collar Boxing -boxeo de cuello blanco para referirse a los empresarios, frente al blue collar que son los obreros- todavía está en pañales en nuestro país.

El boxeo de cuello blanco nació en el famoso gimnasio Gleaso’s de Brooklyn (Nueva York), donde en su día entrenaron algunos de los mejores púgiles de la historia como Jake LaMotta, Mohamed Ali, Gerry Cooney o Mike Tyson. Su propietario, Bruce Silverglade, empezó a organizar en los años 80 esporádicas peleas entre sus clientes de alto standing hasta que se acabó convirtiendo en una práctica extendida por todo el mundo.

En España, el White Collar Boxing tuvo uno de sus puntos fuertes a finales del pasado mes de julio en el Hipódromo de la Zarzuela en Madrid durante las llamadas Youboxing Night Show, un evento social que reunió a cientos de aficionados al deporte del cuadrilátero. Entre ellos, algunas caras conocidas como las de Javier Castillejo, Kiko Matamoros y la cantante Soraya Arnelas.

Los encargados de introducir el White Collar Boxing en España son el abogado Fernando Anaya y su socio, el empresario Javier Pérez de Olacoechea. Ambos tratan de huir de tabús y de etiquetas. “Nosotros no somos macarras, violentos o marginales. Esto no tiene nada que ver con la película El Club de la Lucha ni con una pelea de gallos, no es algo ilegal. Somos empresarios, directivos, y nos gusta el boxeo porque la descarga de adrenalina es insuperable. Puede sonar a elitista porque pretendemos que esto sea un club, un lobby de gente interesante, pero también queremos ser flexibles; no vamos a pedir la nómina”, explica Anaya, que lleva cinco años entrenándose en el White Collar Boxing, aunque su primer combate no fue hasta 2011, en Londres contra un ejecutivo ruso del petróleo. 

Jaime Ugarte, conocido periodista experto en boxeo y colaborador de esRadio, considera que cualquier excusa es buena para fomentar este deporte. “Está bien que su práctica se extienda entre profesionales de alto nivel y también entre las mujeres. Hay mucha gente en los gimnasios liberando estrés con los sacos. Pero de ahí a considerarlo una competición boxeística… Éste es el único deporte al que no se juega. Se dice ‘juego al tenis’ o ‘juego al fútbol’, pero no juegas al boxeo. Lo del cuello blanco está bien para esos ejecutivos que quieren liberar tensión, pero esto es una cosa muy seria”, apunta Ugarte.

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